CARL RANSOM ROGERS: SU VIDA Y OBRA

Alberto S. Segrera*

Universidad Iberoamericana

México, Distrito Federal, México

Escribir unas páginas sobre Carl Ransom Rogers ha constituido para mí, al mismo tiempo, ocasión de alegría y de dolor, de dificultad y de satisfacción; agradezco profundamente esta oportunidad de revivir mi alegría de haberlo conocido y tratado, y mi dolor de su ausencia física en mi vida cotidiana actual. No creí que me fuera tan difícil decidir lo que convendría incluir en esta breve semblanza de Rogers; finalmente, venciendo mi tendencia a multiplicar los datos en el texto, he optado por intentar proporcionar al lector una visión general de su vida y de su obra, e incluir una bibliografía que le permita, si así lo desea, profundizar en el conocimiento de las mismas.

La obra científica y profesional de Rogers sobrepasa las 1,000 referencias, tan sólo en lengua inglesa, sin contar lo producido por otros autores sobre el enfoque centrado en la persona, según datos reunidos en los Archivos Internacionales del Enfoque Centrado en la Persona, establecidos en la Universidad Iberoamericana. Algunos de sus propios libros nos proporcionan antologías de sus conferencias y artículos de determinados períodos (Rogers, 1961, 1980); también pueden ser consultados, en inglés, los dos volúmenes editados por Kirschenbaum y Henderson (1989a y 1989b) y, en español, los artículos traducidos por Lafarga y Gómez del Campo (1978-1992).

A lo largo de su vida, Rogers escribió con frecuencia sobre su desarrollo personal y profesional (Rogers, 1961, capítulo 1); su visión retrospectiva de 27 años de práctica profesional de la psicología (Rogers, 1974); su descripción de su activa vida después de los 65 años (Rogers, 1980a); y su satisfacción y sorpresa ante la amplitud e impacto mundial de su obra, sólo un mes antes de su muerte (Rogers, 1987); aquéllos interesados en un mayor detalle, pueden consultar su biografía (Kirschenbaum, 1979). De las fuentes anteriores, salvo indicación específica, tomo los datos bibliográficos incluidos en este escrito, añadiendo algunas apreciaciones mías, por las cuales, como corresponde, asumo la completa responsabilidad.

Los padres de Rogers, Walter y Julia, provenían de familias de ascendencia inglesa llegadas a los Estados Unidos de América hacia ya más de un siglo, a través de la Nueva Inglaterra, las que posteriormente migraron hacia el oeste, coincidiendo en Wauwatosa, Wisconsin, donde ambos nacieron en el año de 1868. Los dos tuvieron una educación avanzada para la época, en la Universidad de Wisconsin, donde Walter se graduó como ingeniero civil y Julia cursó dos años de educación superior. Se casaron en 1891.

Carl Ransom Rogers nació el 8 de enero de 1902, en Oak Park, pueblecito de Illinois actualmente convertido en suburbio de la ciudad de Chicago, y allí pasó sus doce primeros años, en un ambiente de clase media acomodada del centro-oeste de los Estados Unidos. La familia Rogers vivía profundos principios cristianos evangélicos, siendo práctica diaria la lectura de la Biblia y la oración familiar; asistía a la iglesia congregacional y en el hogar se respiraba un ambiente de religiosidad rigurosa y algo fundamentalista. La relación entre padres e hijos se caracterizaba por una firme ética protestante del trabajo y una disciplina estricta aunada a una ternura y calidez parental.

Carl fue el cuarto de seis hijos; tímido y, en sus propias palabras, solitario, desarrolló tempranamente un gusto por la lectura que lo acompañó toda su vida, y por los estudios, en los que sobresalió con facilidad; una afición por los viajes, impulsada por su padre; y una actitud de tenacidad y compromiso con los intereses que se planteaba. A los 12 años de edad, su padre compró una granja, en la que Rogers pasó su adolescencia; esta circunstancia contribuyó a que las relaciones cercanas del joven Carl fueran sus dos hermanos más jóvenes, aislándolo de sus compañeros de escuela. Fue allí donde adquirió una salud y fortaleza física que no poseía en su niñez.y donde se interesó por la biología y por la agricultura, esto último posiblemente influido por su padre.

En septiembre de 1919, Carl ingresó a la Universidad de Wisconsin con intenciones de seguir su vocación por la agricultura, y estudió sus dos primeros años con ese propósito. Sin embargo, su participación en grupos cristianos fue influyendo en su opción vocacional, especialmente a través de un viaje de seis meses a Asia con motivo de una Conferencia de la Federación Mundial de Estudiantes Cristianos, que tuvo lugar en Beijing en 1922. Durante este viaje tuvo ocasión de participar en diálogos y reuniones con académicos y líderes religiosos que le abrieron sus horizontes religiosos, culturales y sociales, así como de fortalecer su autoestima y su confianza en sus propias capacidades.

A su regreso, después de un año de interrupción de estudios provocado por una úlcera duodenal, optó por enfocar sus estudios hacia la historia, como una mejor preparación para el ministerio evangélico. Dedicó sus trabajos a figuras como Francisco de Asís, Wyclif y Martín Lutero, explorando a través de ellos sus cuestionamientos sobre ideas religiosas, al mismo tiempo que desarrollaba sus habilidades metodológicas de investigación.

Durante los dos primeros años de universidad había reanudado amistad con una vecina y compañera de escuela primaria en Oak Park, Ellen Elliott, quien inició sus estudios de arte en Wisconsin antes de trasladarse a Chicago para continuarlos. Se escribieron frecuentemente y decidieron casarse, el 28 de agosto de 1924, en contra de la opinión de sus familias, antes de irse a Nueva York, donde Rogers se matriculó en el Seminario Teológico Union, el más liberal en el país en ese tiempo.

En esta gran ciudad se produjo una nueva evolución en Rogers, quien, al mismo tiempo que realizaba sus estudios de filosofía y teología, comenzó a seguir cursos de la Escuela de Maestros de la Universidad de Columbia, situada literalmente del otro lado de la calle del seminario, optando, en 1927, por inscribirse directamente en la misma para estudiar psicología clínica y educacional, abandonando así su vocación por el ministerio religioso. Recibió en Columbia la influencia de grandes psicólogos y educadores, entre ellos W. H. Kilpatrick y E.L. Thorndike, que privilegiaban la medición y la estadística. En 1927-1928 llevó a cabo un internado en el Instituto para la Orientación Infantil de Nueva York, donde se le daba prioridad a las emociones y la dinámica de la personalidad. Escribió su tesis de doctorado en psicología, sintetizando ambas tendencias, sobre la medición de la adecuación psicológica del niño (Rogers, 1931).

Su vida profesional comenzó en 1928, en el Departamento de Estudios del Niño de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad con los Niños de Rochester, Nueva York, el que evolucionó hasta convertirse en 1939 en el Centro de Orientación Infantil, y del cual Rogers es nombrado su primer director, tras una fuerte lucha por hacer reconocer el trabajo del psicólogo frente al del psiquiatra. Resultado del trabajo de esta época es su libro sobre el tratamiento clínico del niño problemático (Rogers, 1939), en el cual se aprecia una combinación de influencias teóricas y profesionales.A finales de los años treinta, Rogers impartió sus primeros cursos universitarios, principalmente en la Universidad de Rochester.

En enero de 1940, logró, con gran satisfacción de su parte, ser contratado como profesor titular por la Universidad Estatal de Ohio. Es allí donde, a instancias de sus estudiantes de posgrado, comenzó a exponer sus propias ideas sobre la orientación y la psicoterapia, descubriendo que se diferenciaban de los sistemas existentes hasta el momento. El 11 de diciembre de 1940 dictó una conferencia en la Universidad de Minnesota sobre algunos conceptos nuevos de la psicoterapia, presentación que se considera como el nacimiento de lo que en ese momento se llamó terapia no directiva (Raskin, 1990).

Fue tal la reacción provocada por la conferencia que decidió plantear sus ideas por escrito (Rogers, 1942); en esa obra expuso lo que el orientador o terapeuta debe hacer, en comparación con los estilos directivos de ayuda personal prevalecientes en ese momento , utilizó el término cliente para referirse al hasta entonces llamado paciente y las expresiones no-directiva y centrada en el cliente para referirse a su sistema de terapia. El libro incluía también la primera publicación de la grabación de un proceso terapéutico: el caso de Herbert Bryan, constituyendo, por estos y otros motivos, una verdadera revolución en el campo de la psicoterapia.

En congruencia con su interés por los asuntos de la sociedad de la que formaba parte, hacia finales de la Segunda Guerra Mundial, en 1944-1945, Rogers aceptó, con licencia de la Universidad Estatal de Ohio, el puesto de director de los Servicios de Orientación de la Organización de los Servicios Unidos, contribuyendo, junto con Wallen (1946) a proponer formas para la atención del militar que regresaba de la guerra; esto le dió la ocasión para ensayar ampliamente la metodología de taller intensivo en la formación de orientadores.

Cuando se trasladó a la Universidad de Chicago, en 1945, lo siguió un grupo de sus alumnos. En Chicago tuvo lugar una increíble obra de elaboración teórica y profesional, con el establecimiento del Centro de Orientación, cuyo primer local fue tan cercano a la panadería de la Universidad que los colaboradores de Rogers podían oler el pan cuando lo estaban horneando. Desarrolló un ambicioso programa de investigaciones en el campo de la psicoterapia (Rogers y Dymond, 1954); elaboró escritos teóricos en los que recogió sus ideas sobre la terapia (Rogers, 1951); planteó la mayor importancia de la relación interpersonal y las actitudes promotoras del desarrollo humano sobre las técnicas empleadas (Rogers, 1957); y esbozó por primera vez su visión de la persona, su funcionamiento y sus relaciones (Rogers, 1959), estableciendo los principios que luego se desarrollaron en el enfoque centrado en la persona.

Su entusiasmo por siempre nuevos retos lo impulsó en 1957 a aceptar una invitación de la Universidad de Wisconsin, para ser profesor, a la vez, de los departamentos de psicología y psiquiatría, y dirigir un programa de investigación sobre terapia con esquizofrénicos, cuyos resultados fueron tardíamente publicados (Rogers, Gendlin, Kiesler y Truax, 1967).

En 1964, Rogers dejó el mundo de las instituciones de educación superior, para participar en los trabajos de una nueva organización, el Instituto Occidental de Ciencias de la Conducta, en La Jolla, California, el cual le planteaba la oportunidad de realizar investigación comprometida con el desarrollo de personas y grupos; años más tarde, desilusionado, se separó del Instituto y estableció, con un grupo de jóvenes colegas, el Centro de Estudios de la Persona.

Rogers vivió en La Jolla por algo más de sus últimos 20 años, desarrollando el enfoque centrado en la persona a partir de los principios y de la teoría de la terapia centrada en el cliente, para abarcar aspectos tan disímiles como la concepción del ser humano y la ciencia que lo estudia (Coulson y Rogers, 1968; Rogers y Stevens, 1967); el desarrollo humano personal, la complejidad y la belleza de la comunicación en grupo (Rogers, 1970), en la pareja y en la familia (Rogers, 1972); el desarrollo humano educacional, el aprendizaje significativo y el proceso de enseñanza-aprendizaje conducente al mismo (Rogers, 1969, 1983; Rogers y Freiberg, 1994); el desarrollo humano organizacional; el desarrollo humano social, el poder personal y la resolución de conflictos sociales (Rogers, 1977); y el desarrollo humano trascendental, la congruencia entre la persona y el universo (Rogers, 1978).

En los últimos diez años de su vida, desarrolló una incesante tarea de difusión y aplicación de sus ideas, aceptando innumerables invitaciones para realizar actividades alrededor del mundo, sobresaliendo, por sus especiales características de relación con aspectos sociales, sus visitas a Brasil, México, la Unión Soviética y Sudáfrica. En la misma línea conviene mencionar sus esfuerzos en pro de la comprensión entre grupos religiosos en Irlanda del Norte y por la solución del conflicto político centroamericano.

Un aspecto poco conocido de la vida de Rogers fue su comprometida actuación en organizaciones profesionales y científicas. Desde los últimos años de la década de los treinta hasta bien entrados los cincuenta, llevó a cabo una importante labor en diversas asociaciones profesionales de trabajo social, ortopsiquiatría y psicología, ocupando numerosos cargos en varias de ellas, de los que mencionaré haber sido el primer presidente, en 1946-1947, de la Asociación Psicológica Americana, al reunirse ésta con la Asociación Americana de Psicología Aplicada, de la que había sido presidente en 1944-1945; la unión de ambas asociaciones, resultado de los esfuerzos de Rogers, entre otros, permitió a la psicología norteamericana lograr una fuerza no alcanzada hasta entonces. De 1956 a 1958 fue el primer presidente de la recién fundada Academia Americana de Psicoterapeutas.

Recibió innumerables distinciones, entre los que destacan los Premios de la Asociación Psicológica Americana, a la Contribución Científica Distinguida , en 1956, y a la Contribución Profesional Distinguida, en 1972, otorgados en ambas ocasiones por primera vez en la historia de dicha asociación, así como doctorados honoris causa de muy diversas universidades, en reconocimiento a la repercusión e importancia de su obra, que ha sido ampliamente traducida, entre otros idiomas, al alemán, el español, el francés, el holandés, el japonés y el portugués.

En la actualidad, el enfoque centrado en la persona es objeto de investigación, docencia y difusión en todo el mundo y se realizan diversos ciclos de reuniones periódicas, como los Foros Internacionales del Enfoque Centrado en la Persona, de los cuales el primero tuvo lugar en México en 1982, los Congresos Internacionales de Terapia Centrada en el Cliente/Experiencial, los Encuentros Latinoamericanos del Enfoque Centrado en la Persona, así como otros de carácter nacional en países de las Américas, Europa y Asia. En la nueva era de la informática, han surgido dos redes de correo electrónico, la Client-Centered Therapy/Person-Centered Approach Network, en lengua inglesa, y la Red Iberoamericana del Enfoque Centrado en la Persona, en lenguas española y portuguesa, que promueven la comunicación y el intercambio entre académicos y profesionistas interesados en el desarrollo de la teoría y aplicaciones del enfoque centrado en la persona.

Alguna vez le escuché decir a Rogers que no estaba interesado en el poder, sino en impactar con sus ideas. Personalmente creo que ha logrado ampliamente su deseo.

BIBLIOGRAFIA

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° Segrera, A. S. (1997). Carl Ransom Rogers: Su vida y obra. En Solís, O. La otra voz: Psicoterapia y filosofía (pp. 257-266). Córdoba, Veracruz, México: Arróniz.

* Mexicano, nacido en Cuba. Licenciado en psicología y candidato a maestro en ciencias familiares y sexológicas por la Université Catholique de Louvain (Bélgica); especialista en psicoterapia autodirectiva y candidato a maestro en educación por la Universidad Iberoamericana (México). Académico emérito de la Universidad Iberoamericana. Educador y orientador. Fundador de los Archivos Internacionales del Enfoque Centrado en la Persona.

“Alberto S. Segrera”

Para: ricp@ricp.org

Assunto: RICP Aniversario de Rogers

Data: Sun, 8 Jan 2006 00:26:34 -0600